Durante los últimos años, el coste de la energía se ha convertido en un factor cada vez más relevante para la competitividad de las empresas. Sin embargo, en muchas ocasiones el esfuerzo se centra únicamente en la contratación de electricidad y gas, dejando sin analizar aspectos internos que pueden representar importantes oportunidades de ahorro y mejora.
En este contexto, la Auditoría Energética constituye una herramienta de gran utilidad para conocer cómo, dónde y cuándo se consume la energía dentro de una organización, permitiendo identificar posibles actuaciones de optimización y, en determinados casos, dar cumplimiento a las obligaciones establecidas por la normativa vigente.
¿QUÉ ES UNA AUDITORÍA ENERGÉTICA?
Una Auditoría Energética es un estudio técnico que analiza los consumos energéticos de una empresa con el objetivo de identificar ineficiencias, detectar oportunidades de ahorro y proponer medidas de mejora técnica y económica.
Dependiendo de la actividad desarrollada, el análisis puede abarcar instalaciones eléctricas, consumos de gas natural, sistemas de climatización, refrigeración, aire comprimido, iluminación, procesos productivos o cualquier otro consumo energético relevante.
Más allá de la simple recopilación de datos, una auditoría permite disponer de una visión global del comportamiento energético de la empresa y facilita la toma de decisiones basadas en información objetiva.
¿QUÉ EMPRESAS ESTÁN OBLIGADAS A REALIZARLA?
La obligación de realizar Auditorías Energéticas viene regulada por el Real Decreto 56/2016.
Con carácter general, están obligadas las empresas que tengan la consideración de Gran Empresa:
• Empresas con más de 250 trabajadores.
• Empresas con una facturación superior a 50 millones de euros y un balance general superior a 43 millones de euros.
• La auditoría debe renovarse cada cuatro años y cubrir al menos el 85 % del consumo energético total de la organización.
MÁS ALLÁ DE LA OBLIGACIÓN LEGAL
Aunque muchas empresas no estén obligadas a realizar una Auditoría Energética, cada vez son más las que recurren a esta herramienta como parte de su estrategia de mejora continua.
Una Auditoría Energética puede ayudar a:
• Identificar oportunidades de ahorro.
• Detectar consumos innecesarios.
• Optimizar instalaciones y procesos.
• Reducir costes operativos.
• Priorizar inversiones según su rentabilidad.
• Mejorar la eficiencia energética global de la organización.
¿QUÉ ASPECTOS SUELE ANALIZAR UNA AUDITORÍA ENERGÉTICA?
• Consumos eléctricos.
• Consumos de gas natural.
• Sistemas de climatización y refrigeración.
• Instalaciones de iluminación.
• Sistemas de aire comprimido.
• Motores, bombeos y equipos auxiliares.
• Procesos productivos.
• Horarios y patrones de consumo.
• Posibles pérdidas energéticas o consumos anómalos.
UNA HERRAMIENTA PARA PLANIFICAR FUTURAS INVERSIONES
La Auditoría Energética permite establecer prioridades y orientar las inversiones hacia aquellas actuaciones que ofrecen un mayor retorno, incluyendo proyectos fotovoltaicos, sistemas de almacenamiento energético mediante baterías, monitorización avanzada o actuaciones susceptibles de generar Certificados de Ahorro Energético (CAE).
CONCLUSIÓN
Una Auditoría Energética no debe contemplarse únicamente como una obligación legal para determinadas empresas.
Bien utilizada, constituye una herramienta de gestión que permite conocer mejor la realidad energética de una organización, identificar oportunidades de mejora y tomar decisiones con mayor criterio técnico y económico.
Desde Colaborys ayudamos a empresas e industrias a determinar si existe obligación legal de realizar una Auditoría Energética, así como a identificar oportunidades de optimización adaptadas a cada actividad.
Si deseas ampliar información o valorar la situación de tu empresa, estaremos encantados de atenderte.